Diario · Virtud y medida

Sabiduría práctica

Tener una fortaleza no basta

En el texto anterior vimos cuán estrechamente ligadas al bienestar están fortalezas como la esperanza, la gratitud y la curiosidad. Pero enseguida surge una pregunta: está bien tener una fortaleza — ¿pero no es otra cosa saber cómo usarla? La valentía es buena — ¿pero en toda situación, en cualquier medida? La curiosidad es valiosa — ¿pero cuando no conoce límite?

Es justo aquí donde la psicoterapia positiva habla de una fortaleza que está por encima de las demás: la sabiduría práctica.

"La maestra de las fortalezas"

En el manual Positive Psychotherapy de Tayyab Rashid y Martin Seligman, la sabiduría práctica se describe como una fortaleza maestra que gobierna a las demás — el "saber hacer de las fortalezas", por así decirlo. No qué fortaleza se tiene, sino saber en qué situación, en qué medida y cómo usarla.

Es la capacidad de adaptarse a circunstancias cambiantes: reordenar las propias fortalezas según la situación, cambiar de perspectiva, hallar equilibrio entre deseos y ámbitos de la vida que compiten. Elegir entre un nuevo paso arriesgado y el camino ya probado; atender a la justicia y a la bondad a la vez; acercarse a un amigo con calidez y, aun así, mantenerse objetivo — esas son las pruebas de la sabiduría práctica.

Ni demasiado ni demasiado poco

En el fondo está esto: toda fortaleza puede usarse en exceso tanto como en defecto. Tomemos la curiosidad. Su falta es indiferencia, apatía; su exceso se vuelve un impulso invasivo e incómodo. Poca valentía es timidez; demasiada, temeridad. Es decir: una virtud deja de ser virtud en cuanto se desliza hacia uno de los extremos. La sabiduría es la capacidad de hallar la medida justa entre esos dos extremos.

Hace veintitrés siglos, Aristóteles ya le había dado un nombre: mesotes — la virtud que se sostiene en el camino medio entre dos excesos.

La generosidad está entre la avaricia y el derroche; la valentía entre la cobardía y la temeridad. La ciencia moderna vuelve a decir hoy, en el lenguaje del laboratorio, esta vieja intuición de la filosofía.

Ver el contexto

La sabiduría práctica piensa las fortalezas en su contexto. A veces, incluso un sentimiento tenido por "negativo" puede ser sabio cuando conviene al momento: la ira en una relación cercana puede señalar una injusticia; cierta dosis de ansiedad puede evitar que aplacemos algo importante; hacer el duelo por una pérdida es más sanador que ignorarla y refugiarse en escapes dañinos. No se trata de clasificar los sentimientos en buenos y malos, sino de ver qué es adecuado en cada situación.

No una receta, sino ver

La conclusión que se sigue es también el núcleo de mi enfoque: no hay una receta hecha para vivir bien. Ninguna regla dice de antemano qué fortaleza mostrar, cuándo, ante quién y en qué medida — porque cada situación es la suya y pide ser pensada de nuevo cada vez. Lo que la filosofía llama phronesis y la psicología positiva llama sabiduría práctica es exactamente esto: no memorizar una regla, sino el arte de ver cuál es la medida justa en este momento.

Una invitación

¿Cuál de tus fortalezas podrías estar usando en exceso — y cuál en defecto? ¿En qué situaciones te cuesta dar con la "medida justa"? Son preguntas sobre las que vale la pena pensar juntos.

Fuente: Rashid, T., & Seligman, M. E. P. (2018). Positive Psychotherapy: Clinician Manual. New York: Oxford University Press.

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